Tengo mis momentos, no muchos, pero cuando los tengo….

Y este ha sido para bien.

Tras varios días sin pegar ni golpe en la cocina, desencajo el cajón de la nevera y mientras me rasco mis santas posaderas observo el contenido y pienso “verdura otra vez”. Alzando la vista al nivel superior con cuidado de no desencajarme la testa por el esfuerzo (la cabeza en el caso de los testarudos), veo “tarros”, rellenos de “líquidos” (sobrantes de cocinar platos en anteriores días). Al instante vienen a mi mente frases tan célebres como “¿cueces o enriqueces?” y “¿agua? ¡pero si ahí mean los peces!”.

Dicho y hecho, arramplas con mil cosas y una lata de tomate triturado. Hay que reconocer que el invento este de hacerles pasar un infierno a los pimientos rojos para que suden bien oscuro le da un toque de fuerza al jugo que es una gozadita 😛

Cierras la olla en el 2, el fuego al 8 sobre 12 y el “sleep” a 25 minutos… y a seguir currando, que “se hace solo”.

P.D.:  cómostabala”visisuá”dayer, oigan!.

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