Archivo mensual: abril 2011

Ruteando por la galaxia

Tras haberme decidido al fin a dar ese pequeño paso para el hombre, pero gran paso para la “inhumanidad” que es pasarme a Android, hubo una serie de posibilidades “enredadoras” que se abrieron ante mis dedos.

El Samsung Galaxy S es un gran patoaparato, desde luego, y con un éxito tremendo a sus espaldas lo que le da una base de soporte de terceros verdaderamente brutal. Posiblemente se trate del primer terminal que haya conseguido sacar a los fanáticos de HTC y pasarlos a Samsung, cosa considerada como ciencia ficción hace tan sólo un año.

Pues lo que tocaba ahora es ver el tema del “ruteo” (rooting) del terminal, así como evaluar si precisaríamos flashearle una ROM distinta a la de fábrica.

Desde el minuto 1 la cosa se puso complicada. Resulta que todos los métodos probados ya no funcionan con la versión que me tocó. Así que dejé la cosa por imposible durante unas cuantas semanas, en espera de que por vías oficiales se pudiera instalar la versión Gingerbread del Android.

 

Pues bien. Un catarro que me ha tenido pseudofuera de combate unida a mi necesidad de probar las maravillas de eso del “lagfix”, dieron al traste con mi conformismo  inicial y reintenté una vez más el tema del rooteo, pero por otro método menos cómodo: usando el SuperOneClick y un cable USB.

Dicho y hecho. El programa, con el Galaxy en modo USB debug, rooteó el teléfono (siempre me da reparos llamar a estos chismes así…. es como llamarme “máquina del sexo”…. soy bastante  más que eso 😀 ) sin quejas. Sólo tuve que desactivar el antivirus, puesto que el exploit para rootear el Android es considerado virus y se usa también por ciertas aplicaciones dañinas para hacer maldades con tu agenda y con cargo a tu factura.

Una vez rooteado el teléfono, me congratulé al ver que cualquier programa que quisiera permisos de root, pasaría antes por mi táctil aprobación. Es un gran detalle, desde luego. Además, el rooteao te instala el BusyBox, un SSH Shell para el Android. El Titanium Backup tiene una utilidad para descargar uno más acorde con sus necesidades. Dicho y hecho.

Tras ello, usé el Titanium Backup para crear una copia de seguridad, cosa que recomiendan de manera proactiva.

 

Se me ocurrió que, ya que estábamos, podía volver a buscar info sobre cómo liberar el móvil. El móvil traía el bloqueo de red activado. Me descargué la aplicación Galaxy S Unlock para libearlo (aunque se puede hacer modificando un 1 por un 0 con un editor hexadecimal), y efectivamente, lo consiguió, haciéndome una copia de seguridad de la crítica carpeta /EFS.

 

Orgulloso de los novedosos avances, me dispuse a mirar eso del Lagfix, descartando actualizarme por el momento la ROM. Aquí encontré bastante lío, pero al fin supe reordenar todo en mi base de conocimiento.

Existe un proyecto llamado Voodoo, el cual hacen varias cosas interesantes para Android, entre ellas, el Lagfix. Bien, pues resulta que, sabiendo que el Voodoo Lagfix ha de ser el adecuado para la “major.minor version” de Android que tengamos (Froyo en mi caso), te descargas un fichero comprimido con ella al móvil, preferiblemente un zip.

Realmente, lo que te estás descargando es un kernel zipeado. Necesitaremos un flasheador de kernels para inyectarlo en nuestro pequeñuelo. Para ello, usé el SGS Kernel Flasher. Dicho y hecho, tras un backup de lo existente por si acaso, le indiqué la ruta del fichero y lo flasheó, reiniciando el móvil.

Al arrancar, el móvil tardó unos pocos minutos y una sedosa voz cibernética de juego de matar-asolar-destruir estuvo manteniéndonos al tanto del proceso de aplicación del lagfix. Al terminar de arrancar, el TouchWiz se quedó esperando indefinidamente, aunque el tfno respondía, por lo que decidí abrir el admin de tareas dejando pulsado el botón central y borrar las memorias de caché nivel 1 y 2, para reiniciar aplicaciones. El siguiente método habría sido reiniciar el móvil de nuevo. No hizo falta reiniciar. Las aplicaciones se reiniciaron y volvieron a la vida. El acongoje duró unos segundos 🙂

¿Surtió efecto?. ¡SI!. Aunque los paroncillos del cacharro no eran graves, efectivamente notas que el teléfono ahora va “más como un tiro aún”.

 

Animado por el tema, comencé a coquetear con el reflaheo de ROMs. Existen dos alternativas principales: usar el programa Odin 1.7 desde el ordenador, o usar un software desde el propio teléfono, el cual se sirva del CWM (Clockwork Mode). El programa ROM Manager nos permite usar el CWM (ofrece instalarlo si ve que no lo tenemos) para hacer que reflashear ROMs en nuestro teléfono sea un juego de niños.

Mi duda era si eso iba a eliminar mi aún flamante éxito: el Lagfix. Vi que para flashear cualquier ROM, antes hay que desactivar el Lagfix (a nos er que reparticiones en el proceso), pero también vi que el Voodoo Lagfix YA TRAE su propio CWM, el cual, por cierto, no es compatible con el ROM Manager. Así que descartaremos ese programa. Odin es el método que perdurará, seguramente. A todo esto, es el método que usaba con mis Galaxy 1 y 2.

Reflashear una ROM implica perder las aplicaciones instaladas, así que mejor dejarse de pruebas y hacerlo de manera casi definitiva. Para la Froyo, tengo una nueva actualziación, la 2.2.1, pero tampoco me merece la pena, sobre todo porque la RC1 de la 2.3.3 ya está fuera y en breve caerá la RTM, que será la que haya que reflashear.

El problema aún, de todas formas, es que la 2.3.3 aún no tiene un Voodoo Lagfix para ella. Al parecer si hay un método de rooteo, eso sí. Según los que ya la han probado, dicen que la batería dura un poco más, pero que la 2.2.1 con Lagfix va más suelta.

Así que a esperar toca…….

 

Unas direcciones interesantes: